URBAN MEMORY / MEMORIA URBANA

Screen shot 2015-06-15 at 8.07.47 PM

Title: Urban Memory. Playful installation
Year. 2014
Technique: Vinyl sticker on MDF
Measurements: 3x3mts

Urban memories emerges as part of my experiences as urban subject in Caracas.
In this piece, the street was designed as a fun and relaxed space to relate with each others and breaking the current model city in which we live (an unsafe space, lost in solitary confinement, where there is a physical retreat of the individual.) Through the playful art as a space for interaction between subject-art-city by temporarily transforming the city, without altering their essential physical characteristics.

mototaixi
la ciudad de la furia

Título: Memoria Urbana. Instalación Lúdica
Año. 2014Técnica: Vinil autoadhesivo sobre MDF
Medidas: 3X3mts

Memorías Urbanas  surge como parte de mi experiencias como sujeto urbano en la ciudad de Caracas.
En esta pieza la calle fue replanteada como un espacio divertido y distendido para relacionarnos, irrumpiendo así, el modelo actual de ciudad en el que vivimos (un espacio inseguro, perdido e incomunicado, en donde existe un repliegue físico del individuo.) A través del arte lúdico, se estructuró un espacio de juego para la interacción sujeto-arte-ciudad, mediante la transformarción temporal de la urbe, colocando un juego de memoria a gran escala, lo que permitio inrumpir en la ciudad, sin alterar de manera permanente sus características fisicas esenciales.

Caracas ¿la Ciudad de la Furia?

A mi manera de ver, Caracas despierta todo tipo de sentimientos y pasiones. Una ciudad caótica e impredecible, sucia y descuidada, pero al mismo tiempo,extrañamente encantadora.

Es temperamental, agresiva y agotadora, pero con un cielo espectacular de un azul inigualable a cualquier otra parte del mundo, esta rodeada y protegida por ese monumental cerro “El Ávila”, una montaña que es su distintivo.

En Caracas abunda de forma casi obscena, el uso de última tecnología en cualquier estrato social, pero
paradójicamente se multiplica la escasez y el costo de la vida se desborda, predominan las ocupaciones ilegales, los refugiados, los barrios miserables y la destrucción, Caracas es una ciudad desorganizada y en constante construcción un lugar que no permite la permanencia, donde los recuerdos quedan solo en la memoria y en las fotografías.

El cambio constante y permanente de la urbe conspira contra cualquier intento de conservación, la basura, la
suciedad y en especial el ruido colma las calles y avenidas, ensordeciendo a sus habitantes, en cualquier
esquina del centro, la bulla es feroz, se escuchan escandalosas cornetas de autobuses, carros particulares,
motos y sirenas de ambulancias que tratan de abrirse camino por las calles congestionadas. Son prácticamente inexistentes los fiscales de tránsito, no hay orden. Se escucha a lo lejos desde mi ventana, Paraíso, la india, “carapitolio, carapitolio”, una liga entre carapita y capitolio; las cornetas y los escandalosos tubos de escape son tan poderosos que retumba en los oídos, el abandono y la violencia se han convertido en un agregado más de la vida en la urbe.

Tania Gonzalez Caracas-Venezuela 2014
Tania Gonzalez
Caracas-Venezuela
2014
Tania Gonzalez Caracas-Venezuela 2014
Tania Gonzalez
Caracas-Venezuela
2014

Caracas se convierte en un lugar intermedio, un sitio de transito, por donde se pasa y se sigue avanzando, es
un espacio fundamentalmente diurno, y preferentemente de circulación constante. La migración hacia la capital siempre ha sido un factor determinante en el paisaje urbano. Los de menores recursos se ven obligados a trasladarse a la ciudad para trabajar “en la capital es donde está la plata” dice la gente, pero no son solo los más pobres o los del interior del país quienes se vienen a Caracas, es el ecuatoriano, el peruano, el colombiano, chileno, argentino, europeo, el árabe y hasta el chino. La ciudad se convierte en un espacio de mezclas.

El casco histórico se desborda durante el día, se aprecian toda clase de sujetos-urbanos, casi todos de paso apresurado, sin tiempo para detenerse, la gran mayoría están allí por que trabajan o tienen sus negocios, muchos otros se acercan por la necesidad de cumplir algún tramite publico o ministerial, muchos otros se acercan a los templos o iglesias y solo una pequeña porción vive allí. Por las noches los transeúntes dejan atrás el caos, permanece el silencio, la basura y la inseguridad, la oscuridad da lugar a los marginados y las calles dan abrigo a los desamparados, el tiempo pareciera detenerse, la desolación se adueña de las calles y avenidas.

cuidar es querer

En Caracas el estado de bienestar y desarrollo que caracteriza a las grandes capitales, está casi ausente,
el trabajo no es sinónimo de estabilidad y las viviendas dignas en propiedad son casi un mito para la mayor parte de la población, las “soluciones habitacionales” se construyen en hacinamiento y sin espacio para la
convivencia. En consecuencia los sujetos-urbanos se reelaboran para adaptarse a la ciudad, a su espacio y tiempo, los transeúntes buscan los caminos más cortos para atravesar la ciudad, cada vez hay menos contacto físico, el caraqueño no pide permiso, come parado, vive molesto, se torna agresivo.

La sociedad se ha desarmado, el tejido social se degrada a pasos agigantados, surgen la marginalidad y la
violencia en la ciudad. Caracas se convierte es un espacio dado a la destrucción, la urbe se encuentra en decadencia, se colma, se desborda, ya no existe el vecindario, hay un repliegue y una privatización de la vida, se percibe la disolución de la solidaridad barrial o vecinal, las esquinas y las plazas ya no son espacios para compartir, otra ciudad se construye en medio del hacinamiento.

El sujeto-urbano se siente inseguro, perdido, reprimido e incomunicado dentro de la ciudad. La búsqueda de la
seguridad produce una alteración del paisaje urbano existe un repliegue físico, el individuo se encierra y se enclaustra en su casa, evita cada vez más salir.

En consecuencia, el sujeto-urbano ya no se reconoce como parte de la ciudad, ahora alimenta la anarquía que se vive en ella  convirtiendo a la ciudad en un espacio inhabitable, en un “no lugar, aquellos espacios desprovistos de identidad y poco socializado, producto de la “sobremodernidad”.

En conclusión en la ciudad son prácticamente inexistentes los espacios para el encuentro, el sujeto-urbano vive incomunicado y excluido de su propio entorno. Caracas se nos ha convertido en una ciudad estallada y cada vez es más hostil, en un espejo del empobrecimiento de la experiencia humana, se ha convertido, en la ciudad de la furia.

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